miércoles, 14 de febrero de 2007

La Democracia primero y la Economia después.

Alfonsín (Presidente argentino 1983/1989) decia con gran convicción sus discursos en aquella campaña electoral en la que triunfó por abrumadora mayoría. Recuerdo muy nitidamente dos estribillos infaltables en sus mensajes...uno que rezaba..."con la democracia se come, se cura y se educa"...y el otro compuesto por el Preámbulo de la mismísima Constitución y con el que remataba los mensajes arengando a los ciudadanos a que abrazaran la Ley.
Parecía una elegante "forma" de captar adeptos, simpatizantes y futuros votantes para aquellas elecciones, nada más.
Hoy advierto que la verdadera sustancia del mensaje estaba en esos estribillos y que en aquellas pocas palabras estaba el oro.
Cuando la decadencia Argentina se instaló descaradamente en el diciembre emblemático del 2.001, pude apreciar el valor de aquella idea que lucia en aquellos discursos como la cosmética verbal en el "speech-act" político, pronunciado por un candidato en la trinchera electoral.

Hoy nos abruma, en la Argentina, la pobreza institucional con su impostergable necesidad de mejorar el Sector Público en particular y el Estado en general. La corrupción acompaña este cuadro y amenaza, en su metástasis terminal, con llevarse las últimas reservas éticas de la Sociedad Argentina.
Hoy es indiscutible que el fracaso no fue económico y el que pervive tampoco. El fracaso es la vida en Democracia en la Argentina.
Tenia mucho sentido el discurso de Alfonsín que nos recuerda con su vigente diagnosis...Sin Democracia no se comerá, ni se curará y tampoco se educará.

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